ECOSISTEMA EMPRESARIAL

Solo unas pocas familias podrán vivir en estas viviendas recién adjudicadas en Panamá

Acaba de ocurrir algo especial en Panamá Pacífico

Una comunidad residencial rodeada de naturaleza —Imaterra— ha recibido uno de los reconocimientos más importantes de la arquitectura panameña: el Premio MOA, otorgado por el Colegio de Arquitectos de Panamá.

Creado en 1952, el MOA es uno de los galardones más prestigiosos del país. Reconoce proyectos que destacan por la calidad de su diseño y por su importante contribución al entorno construido de Panamá. Recibir este premio significa formar parte de las obras arquitectónicas más destacadas del país.

Imaterra ahora forma parte de esa categoría.

Pero más allá del reconocimiento, lo que realmente hace especial a esta comunidad es algo mucho más sencillo —y mucho más valioso—: la posibilidad de vivir en un lugar pensado para disfrutar de la vida con tranquilidad.

Un lugar donde muy pocas familias tendrán la oportunidad de construir su hogar.

Un hogar concebido como una obra arquitectónica

En muchas urbanizaciones, las viviendas se diseñan para que sean idénticas entre sí.

Imaterra tomó un camino diferente.

Cada vivienda se concibió como una obra arquitectónica cuidadosamente diseñada para integrarse en su entorno, aprovechar la luz natural y adaptarse al clima tropical. El resultado es un barrio en el que cada hogar tiene su propio carácter y personalidad.

Vivir en Imaterra es muy parecido a vivir dentro de una obra de diseño.

Se podría comparar con el mundo del arte: no todo el mundo puede tener una obra original, pero cuando algo se ha concebido desde una perspectiva única, cada versión conserva esa esencia especial.

Las casas de Imaterra surgen de una misma visión arquitectónica, pero cada una se adapta a su parcela, a sus vistas y a su relación con la naturaleza.

Todas comparten un mismo idioma.

Pero ninguna es exactamente igual a otra.


Un diseño pensado para vivir cerca de la naturaleza

En Imaterra, la arquitectura se basa en una idea fundamental: respetar el entorno natural.

En lugar de transformar el paisaje, las viviendas se diseñaron para convivir con él. La vegetación rodea las casas, las terrazas amplían el espacio vital hacia el exterior y los espacios interiores se abren hacia la vegetación.

Las amplias aberturas permiten la ventilación cruzada. Los aleros protegen del sol tropical. Y la orientación de las viviendas ayuda a mantener los interiores frescos de forma natural durante el día.

Quienes entran en estas casas lo notan enseguida: los espacios se perciben más tranquilos, más frescos y más agradables para vivir.


Un hogar más cómodo, eficiente y pensado para el día a día

Las viviendas de Imaterra cuentan con la certificación EDGE, un estándar internacional de construcción sostenible centrado en la eficiencia.

Esto se traduce en beneficios reales para las familias que viven aquí:

  • Menor consumo de electricidad gracias al diseño bioclimático y a los sistemas eficientes
  • Uso responsable del agua mediante griferías y soluciones sostenibles
  • Espacios interiores más frescos que reducen la necesidad de aire acondicionado

En otras palabras, se trata de una arquitectura que no solo es bonita, sino que también está pensada para hacer más cómoda la vida cotidiana.


Una casa club diseñada para compartir

La comunidad también cuenta con una sede social que refleja esta misma filosofía.

Más que un edificio de servicios, este espacio se concibió como el corazón social de Imaterra: un lugar donde los vecinos se reúnen, donde los niños crecen jugando juntos y donde se disfruta del aire libre los fines de semana.

Su arquitectura abierta, elegante y en armonía con la naturaleza recuerda más a un refugio boutique que a una casa club tradicional.

Es el tipo de espacio que invita a disfrutar del tiempo con la familia y los amigos.

Un lugar único para quienes buscan otra forma de vida

Las comunidades que combinan una arquitectura galardonada, la naturaleza y una baja densidad de población son poco comunes.

En Imaterra, esa exclusividad forma parte de su esencia.

Para preservar el paisaje natural de Panamá Pacífico, el número de viviendas se ha limitado de forma deliberada. Solo unas pocas familias podrán vivir aquí.

Eso significa algo importante.

Cuando las últimas viviendas encuentren a sus propietarios, la oportunidad de formar parte de esta comunidad desaparecerá.

Hoy en día, Imaterra ya ha sido reconocido por los arquitectos más destacados del país como uno de los proyectos residenciales más importantes de Panamá.

Y aún existe la posibilidad de que algunas familias puedan considerar este lugar su hogar.

Pero no por mucho tiempo.

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